Placeres de la vida

14 05 2008

Voy a recuperar temas de menor audiencia (no me apetece seguir batiendo récords de visitas gracias al morbo), pero que me interesan mucho más y me reportan, como ya he escrito en otras ocasiones, placer y felicidad. Ayer, después del trabajo, salí a dar un paseo desde casa hasta el Museo Marítimo; pronto me vi acompañado por una de las trombas de agua más espectaculares de los últimos tiempos. De vuelta a casa, con la ropa empapada, me di una reparadora ducha con agua caliente, comí un plato de puré de verduras y me senté en el sofá dispuesto a ver una película. Llevo (llevamos, en realidad) más de tres meses sin antena de televisión y, lejos de preocuparme, estoy encantado: escucho más la radio, leo más, veo más películas y estoy más tranquilo. Evito, así, la tentación de perder el tiempo delante de algún programa más o menos entretenido. Ayer vi La ley de la calle de Francis Ford Coppola. Una película hecha para el lucimiento de Mickey Rourke, que responde al brindis con una interpretación espectacular (la única que le recuerdo). La película es pura poesía, un perfecto sueño. Los diálogos son magistrales, pero lo mejor es el magnetismo de la voz de Rourke (VOS, por favor). 

Llevo un tiempo viendo películas muy seleccionadas, y así me voy a dormir pensando que hay pocas cosas que me sorprendan tanto como el cine. Y dentro de esas maravillosas sorpresas, en posición muy destacada, está François Truffaut. Le debo a Jon el descubrimiento, y le estaré eternamente agradecido. Me quedan muchas películas que disfrutar del genio francés (ya le he pedido a Jon que me deje el estuche con la filmografía completa), pero lo que he podido ver hasta ahora me ha embrujado para siempre. Aparte de inspirarme algún que otro relato, Truffaut produce en mí una sensación extraña, entre onírica y real, que me hace revolverme en el sofá con cada nuevo plano. No he visto rostros que expresen tanto como los que aparecen en sus cintas; en ocasiones, ya cerca del éxtasis, pienso que algunos de esos trabajados gestos los están haciendo sólo para que yo los contemple. Jules et Jim, Farenheit 451, La mujer de al lado, Los cuatrocientos golpes, La noche americana… Auténticas obras maestras del cine, verdaderas joyas, de imprescindible visionado para cualquier persona que tenga un mínimo de sensibilidad.

He sufrido un descenso (más allá de lo deseable) en la concentración necesaria para leer buenos libros, y me he propuesto hacer un esfuerzo para compatibilizar la instintiva tarea que ocupa, en estos tiempos, buena parte de mi cerebro, con la saludable dedicación a la lectura. Me engaño a mí mismo, y antes de dormir devoro algunos de Las historias en la palma de la mano, de Yasunari Kawabata, ciento cuarenta y seis relatos muy breves que no requieren, en pequeñas dosis claro, una entrega excesiva. El escritor japonés comparte espacio en la mesita con uno de los pocos escritores patrios de la actualidad que me interesan: Rafael Chirbes, y su Crematorio, una magnífica guía para tratar de entender estos últimos años de corrupción política y urbanística, negocios sucios y grandes enriquecimientos ilícitos, que han dado como resultado, entre otras tristes cosas, depredación de la costa (y lo que no es la costa) en nuestro país. Para completar el abanico literario, esta semana me acompaña de aquí para allá El lobo estepario, del alemán Herman Hesse (influencia de mein Schwester). Un libro extraordinario, digno de su autor, pero que necesita dedicación casi absoluta. Cada una de las líneas tiene vida propia, la de Harry Haller, la del autor, la de su permanente crisis espiritual…

¡Y qué mayor placer que unas buenas vacaciones! Las mías ya están reservadas. Me espera, cuando llegue de una vez el verano, un precioso piso en el centro de Cádiz, justo al lado de la Plaza de las Flores, y a un minuto del Campo del Sur. Perderme en las callejuelas del Pópulo, descansar en la Caleta, comprar verduras en el mercado de la Plaza de la Libertad, comer pescadito frito en la Viña, cruzar la bahía en el vapor… No quiero pensarlo mucho, porque tengo tantas ganas que se me van a empezar a salir por los huecos de la camisa, y a ver cómo lo explico. 




Expectación

13 05 2008

Veo en las estadísticas del blog que las palabras de la ilustre visitante de ayer han generado bastante expectación. También he recibido los típicos anónimos cariñosos, que acompañan a toda campaña de este tipo. Detesto la mentira y la manipulación (aún más cuando van de la mano de la conspiración, el rencor y el resentimiento), pero ni voy a contestar en el blog a la compañera (ya tendré tiempo, de aquí al congreso, de hacerlo personalmente; hay que mantener las formas a pesar de todo), ni tampoco voy a dejar que media docena de trolls llenen de mierda este blog, porque me ha costado mucho tenerlo lustroso y a punto de revisión. Al final, siempre pasa lo mismo. En esta vida parece que lo mejor es no mojarse (tenemos cientos de gloriosos ejemplos en nuestro partido), porque en cuanto lo haces aparecen este tipo de cosas tan edificantes. No es la primera vez, ni será la última. Eso sí, lo único que consiguen es darme más razones para seguir pensando lo que pienso. Me sumo a lo de «no contéis conmigo para volver al pasado». Pues nada, que no contéis conmigo para eso.




Diego también se moja

8 05 2008

El Presidente del PP, Juan Ignacio (como se refieren a él en las informaciones de la prensa nacional), lleva un tiempo demasiado interesado en el proceso congresual del PSOE de Cantabria. Al mismo tiempo que dice no querer inmiscuirse en los asuntos internos de otro partido (que es lo que debería hacer), ha realizado ya tres o cuatro declaraciones en las que ha dejado bastante claro cuáles son sus preferencias. Debe ser que no tiene suficiente con dar media docena de ruedas de prensa semanales, en las que se muestra más como un aprendiz de bufón que como el responsable político que se supone es, y necesita sentir que tiene cierta capacidad de influir en lo que pasa a su alrededor.

No sé cómo encajan en su partido, acostumbrado a gobernar Cantabria desde la época de los reyes godos, que Juan Ignacio esté totalmente resignado en la oposición. Se le ve cómodo en su papel (ensayado en una ilustre escuela de teatro). De hecho, sabe que (salvo que sus predicciones tengan éxito) nunca va a tener otro, y da gracias cada día por lo que tiene. Tiene claro que Narciso le quiere mover la silla, pero es consciente de que todavía no toca. Aún le quedan, a Narciso, dos o tres millones de fotos impropias (pagadas por otras administraciones, eso sí que es una Carta de Capitalidad) antes de dar el salto a la política regional. Mientras tanto, Juan Ignacio a sus cosas. No le importa defender una postura un día, para al día siguiente decir todo lo contrario. ¿Qué más da?, pensará…

Me molesta que Juan Ignacio (animado por su padrino político, el del apellido conocido por estos lares) trate de influir en nuestro proceso congresual. Aunque me molesta más, que haya gente en nuestro partido que esté encantada con su comportamiento. Eso sí, me alegro de no estar en la opción que él defiende. Dedícate a lo tuyo, Juan Ignacio, que bastante tienes, y vete asumiendo que si los ciudadanos quieren os quedan muchos años de oposición. Cantabria seguro que lo agradecerá…




Me voy a mojar

6 05 2008

Nunca he sido de los que se esconden; ni de los que se guardan lo que piensan por miedo. De hecho, he recibido reproches —algunos más cariñosos que otros— por haber dado siempre mi opinión sin adulterar. Me afilié al PSOE en el año 1993. Llevo, pues, quince años de militancia en los que he visto de todo. Y cuando digo de todo, es de todo. Fui de los que, en el año 2000, pidieron públicamente la dimisión de Jaime Blanco —y de todo lo que él representaba y todavía representa—, y de los que, en aquella época, trabajamos duro por el cambio en el partido. Un cambio que vino de la mano de Lola Gorostiaga para quien —no descubro nada— he trabajado lealmente, y sobre todo con mucho ánimo crítico, siempre que he tenido la oportunidad.

La más importante me llegó en el año 2003, cuando fui el número seis de la candidatura socialista al Parlamento de Cantabria, y, posteriormente, con mi designación como Director General de Juventud. Una época intensa, para lo bueno y para lo malo, de la que me quedo con un realidad difícil de rebatir: cambiamos muchas cosas que parecían inmutables. Algunas malas experiencias con las que sufrí demasiado en ese periodo, y la necesidad de tomarme un tiempo para reflexionar acerca de mi vida, me llevaron, después de las elecciones del 2007, a descender algún escalón. Pero, viendo los últimos acontecimientos, he decidido aparcar, por un tiempo, esa necesaria reflexión personal, y el meditado alejamiento temporal, para pasar a la acción sin tapujos ni medias tintas.

Lola ha cometido errores. En algunos de ellos, lamentablemente, sigue cayendo. Es verdad que eso sólo les pasa a los que toman decisiones, a los que arriesgan… Es el momento de reconducir bastantes cosas; creo que ella es consciente de ello, y está decidida a hacerlo. Como digo, es cierto que hay cosas desesperantes, pero también lo es que hemos conseguido el sueño de gobernar en Cantabria para cambiar la vida de la gente. Cantabria nunca ha estado como ahora, y el mayor mérito es de los socialistas —me siento orgulloso de ello—, aunque no hayamos sido capaces de explicarlo —de comunicarlo— adecuadamente. No quiero que mi partido facilite que la derecha vuelva a gobernar en Cantabria. No quiero volver a la época en que la dirección estaba cómoda en la oposición, no quería gobernar y prefería que mandase la derecha, recibiendo a cambio algunas migajas de poder y de posición social para dirigentes acomplejados como Jaime Blanco, Rosa Inés García y otros del mismo patrón.

Recuerdo que el día que tomé posesión como diputado regional, se me acercó Rosa Inés García —con intención de estropearme la fiesta— y me dijo una frase tan mezquina que no voy a reproducir por respeto a mi familia; pero que no olvidaré nunca. No contesté a su indecente comentario, pero en ese momento prometí que trabajaría para que gente así no tuviera, nunca más, responsabilidades en mi partido. Y en eso estamos. Blanca Rosa se presenta a la secretaría general de la mano de Rosa Inés García, Jaime Blanco, Aurelio Ruiz Toca y el ínclito Juan Ramón López Revuelta. Lo hace, además, enfrentándose a la dirección federal, a Alfredo Pérez Rubalcaba, Pepe Blanco y al propio José Luis Rodríguez Zapatero, quienes han reiterado —y se lo han hecho saber a la Alcaldesa de Torrelavega, aunque ella lo pretenda disfrazar de café…— que su deseo es que Lola, con un equipo nuevo, termine la transición en el partido, logre el objetivo de renovarlo y fortalecerlo —con el urgente relevo generacional— y lo convierta, para siempre, en un partido con vocación mayoritaria y de Gobierno para seguir cambiando Cantabria de arriba a abajo.

Considero que ha llegado el momento de pensar un poco más en nuestro partido y explicar mejor a la gente lo que somos, lo que representamos y lo que hemos logrado para Cantabria. Tenemos que ser capaces de reivindicar que somos el partido que más ha hecho para que Cantabria sea hoy una región moderna y abierta, y hacer partícipe de ese gran proyecto a toda nuestra militancia, que lo sienta como propio y lo defienda ante los ataques de la derecha. En ese empeño, mi opinión es que no sobra nadie. Sólo aquellos que reman en contra con el aplauso del Partido Popular, aquellos que llenan las páginas del periódico de Pedro J. Ramírez de rumores, bulos, chascarillos, manipulaciones y medias verdades. No quiero seguir el congreso de mi partido a través de un periódico inmundo que nos sigue llamando asesinos. Ese no es el partido que quiero. Quiero seguir el congreso por las conversaciones tranquilas con los compañeros y compañeras, escuchando las diferentes opiniones, evitando los insultos y las descalificaciones personales, enriqueciendo el debate con aportaciones pensadas. En definitiva, dando cada uno lo mejor de nosotros.  

 

Los militantes jóvenes del PSOE en Cantabria, los de menos de 35 años, tenemos una doble responsabilidad en este proceso congresual: fortalecer el partido y evitar que vuelva al pasado. Si entendemos eso, será difícil que alguien nos pare. Ha llegado nuestra hora. Este es nuestro congreso. No es el momento de refugiarse y esperar a que pase la tormenta. Sin nuestra aportación el cambio definitivo no será posible. Estoy seguro de que Lola es consciente y quiere dejarnos un partido mejor que el que se encontró. Deberíamos ayudarla a conseguirlo. Yo lo voy a hacer. Me voy a mojar.

 




Estoy nervioso

29 04 2008

Casi no he tenido tiempo de darme cuenta, porque ayer y hoy han sido dos días de bastante ajetreo, pero tengo que reconocer que estoy nervioso. Mi nerviosismo no es debido a lo que supondrá para mi factura de móvil el fichaje de Zaplana por Telefónica, sino que está provocado por la semifinal de la Copa de Europa que juega el Barça contra el Manchester esta noche. Esta temporada, lo conté en un post hace tiempo, he visto más partidos que nunca. También es verdad que he tenido más tiempo libre; pero en esa renovada afición ha tenido que ver, sobre todas las cosas, un chaval de diecisiete años que se llama Bojan, y también un poco que los culés, hay que reconocerlo, somos bastante masocas. Y en esas, va el Barça y se planta en la semifinal de la Copa de Europa, a sólo un gol (quizá dos, depende de lo fino que esté Cristiano Ronaldo) de jugar la final de Moscú. Lo veré, como siempre, en la Celtic’s tavern, donde me han tratado muy bien esta temporada y ya me conocen como ‘el sufridor de la pinta de Murphys’. No me disgusta el apodo. Igual hasta me han dado una idea para un relato. Os adelanto el final: En minuto noventa, Bojan Krkic marca de chilena, a pase de Henry, el empate a uno para el Barça, y nos vamos a Moscú. Es lo que tiene escribir, que puedes construir la realidad que más te guste. Mientras tanto, voy a buscar en el armario a ver si tengo algo de ropa de abrigo…




El acierto del jurado

24 04 2008

Ya tenemos acierto del jurado del I Concurso ¡Stop Ruizzafones!

El jurado —es decir, yo mismo— quiere agradecer la alta participación en el concurso, tanto en cantidad como en calidad, y no es el típico peloteo. No pensaba que la experiencia iba a dar para tanto. Queda, para consulta en el blog, una lista de libros de recomendada lectura muy completa y diversa.

La decisión ha sido complicada, por el nivel de los libros y los autores que habéis comentado. Tengo que decir que siempre me han gustado los retos y descubrir cosas nuevas. Y ayer, Dostospos —acabo de desvelar el ganador sin querer— comentaba que no sería capaz de encontrar La vida ante sí, de Emile Ajar. Éste era el único autor de los mencionados que no conocía, lo que me llevó a investigar un poco y descubrir una historia personal absolutamente literaria.

Emile Ajar es uno de los pseudónimos de Romain Kacew, un escritor y diplomático francés nacido en Lituania. Parece que al tal Romain le gustaba cambiar de identidad y utilizó diversos pseudónimos. Como Romain Gary publicó La educación europea, y posteriormente ganó el Premio Goncourt con Las raíces del cielo.

Más tarde adoptó, con el fin de burlarse de los críticos con los que no se llevaba bien, el pseudónimo de Emile Ajar —Emile era el hijo del pintor impresionista Gauguin y Ajar significa brasa en ruso— y volvió a ganar el Goncourt con La vida ante sí. También adoptó los pseudónimos de Shatan Bogat y Fosco Sinibaldi, convirtiéndose así, como cuenta Nuria Barros en un artículo en el Babelia, en el perfecto camaleón.

La vida ante sí —leo en un artículo de Marta Román en la revista cultural digital maumaunderground— cuenta la historia de Mohamed, un niño musulmán —o eso, al menos, cree él—, que vive en una pensión con una prostituta judía, vieja y enferma. En dicho artículo, Marta Román nos cuenta que Momo —como le llaman los amigos en el libro— no sabe exactamente qué edad tiene y tampoco conoce a sus padres. Pero sí intuye muchas más cosas acerca de la vida que algunos adultos. Mohamed supone que es un hijo de puta —con estas mismas palabras— ya que todos los niños que viven con la Sra. Rosa lo son, ella los cuida y las madres le hacen llegar algunos francos al mes, aunque no siempre. 

Emile Ajar —Romain Cacew— expresa la novela utilizando el estilo llamado skaz, es decir, poniendo en boca de un adolescente todas las palabras que escribe con las restricciones léxicas y sintácticas que ello conlleva. No conocía lo del estilo skaz. Me parece muy curioso y una dificultad añadida al hecho de escribir.

Romain Gary, y Roman Cacew, y Emile Ajar, y Shatan Bogat y Fosco Sinibaldi, se suicidaron en París de un tiro en la boca. En fin, que la literatura universal —Stefan Zweig, Hemingway, Virginia Wolf, Guy de Maupassant, Horacio Quiroga, Cesare Pavese, Yasunari Kawabata, Dylan Thomas…— no gana para suicidios. Y eso que no llegaron a conocer a Ruiz Zafón.

El libro que he encontrado —superé tu reto Dostospos—, con ayuda de Gisela, está editado por Galaxia Gutenberg. Como no tengo la suerte de tener ningún viaje en los próximos días a Barcelona, si me mandas una dirección postal a raulgilb@gmail.com te lo envío.

Debido a la gran participación, y teniendo en cuenta que la semana que viene ya cobramos la nómina, voy a estirarme un poco y elegir, también, a un finalista del concurso. El afortunado es el Monoloco y su libro es Los siete pilares de la sabiduría, de T.E Lawrence (Lawrence de Arabia). Por lo que he podido investigar, parece un cuaderno de bitácora que junta lo mejor de un buen libro de viajes con las personales crónicas de guerra del último caballero. Ayer cuando estaba en la Librería Gil, comenté algo sobre el libro y una señora que estaba por allí y lo escuchó me dijo que, por favor, no dejara de leerlo. Espero que no fuera una estrategia de marketing del monoloco…jeje

En tu caso, no tengo más que cruzar la calle para entregarte el premio. Eso sí, en formato bolsillo que tampoco hay que pasarse.

Bueno, gracias otra vez a todos y todas. El año que viene, por estas fechas, la segunda edición del Concurso ¡Stop Ruizzafones!




Regalo un libro

23 04 2008

 

Hoy estamos de celebración por el Día del Libro. Sobre todo —cosa de Sant Jordi— en Cataluña que, como siempre, se lo montan estupendamente. Tampoco lo hacen mal en Madrid. Había hecho planes para disfrutar de su Noche de los Libros, pero, al final —cosas del curro—, tendré que esperar al año que viene. Aunque aquí también tenemos alguna cita especial. Por ejemplo, en la Librería Gil, aparte de disfrutar del habitual 10% de descuento por el Día del Libro, a las ocho de la tarde en Pombo hay un concierto de Paquito y El Serbio Malo. Yo me pasaré un rato a saludar y ver el ambiente, porque a las nueve menos cuarto tengo otra cita mucho menos poética, más bien, bastante dramática.

 

Quería hacer algo especial en el blog con motivo de este día, y he pensado en que os voy a regalar un libro. ¡Quietos! No un libro a cada uno de los que os pasáis por aquí… He creado un concurso para decidir a quién se lo regalo. Este concurso express sólo tendrá vigencia hoy, el premio se entregará en mano o por correo, y puede participar todo el mundo —sí, mamá, tú también…—. Se trata de que comentéis en el blog el libro que os gustaría que os regalase, y un jurado de reconocido prestigio —el menda, vamos— elegirá la petición que más me sorprenda, en base a unos criterios que no voy a desvelar. Ya sé que esto es bastante subjetivo pero es mi blog y en mi blog hago lo que quiero… :)  

 

Sólo hay una restricción: quedará eliminado automáticamente del concurso el que proponga que le regale el libro de Ruiz Zafón. Si él puede tener los santos cojones de poner a la venta, de golpe, un millón de copias —¿cuántos títulos de jóvenes escritores con talento se quedan sin publicar por su culpa?— de su segundo libro, yo puedo tener los mismos santos cojones de excluirle de mi vida, y el blog forma parte de ella.

 

¡STOP RUIZZAFONES!

 

¡VIVA EL LIBRO!

 

 




Hay esperanza

21 04 2008

Por el título, habrá quien piense que voy a escribir sobre el lío que tiene el Partido Popular. Y para no defraudar diré que me ha gustado el Rajoy de este sábado. Comentaba con un amigo que su intervención en Elche ha sido lo mejor que ha hecho desde que salió de Galicia. Una demostración de autoridad, demandada por los suyos, con la que trata de poner en su sitio a Esperanza Aguirre. José María Lasalle en El País de hoy, en un artículo algo más potable que los que nos dedica de vez en cuando en la prensa regional, remata a la Presidenta de Madrid con argumentos contundentes. Lasalle, en otro tiempo firme defensor del dogma liberal, ha virado por necesidad —igual que Rajoy— hacia unos planteamientos que pretenden mezclar el liberalismo con el acercamiento a algunas de las clásicas políticas socialdemócratas defensoras del estado del bienestar. Pero, por mucho que se pongan, la intolerancia del PP, su discurso antiguo y su adversión por la solidaridad, les siguen situando bastante más a la derecha de lo que pretenden transmitir.

Por aquí, mientras Diego y Narciso De la Serna se pelean por ver quien es más marianista —hasta que haya que hacerse de Esperanza o de quien sea—, el sábado el Alcalde de Cayón dijo en una entrevista en un medio regional, entre otras cosas, que Rajoy debía retirarse, y hoy en la desconexión matutina de la SER, con Santiago Recio como entrevistado, no se les ha ocurrido —igual es mucho pedir— preguntarle por la crisis del PP; eso sí, hemos asistido a una explicación pormenorizada —digna de los seguidores del chosisme— de cómo, a qué hora y en qué tipo de urna van a elegir los militantes ‘populares’ a sus compromisarios. No entiendo esta dinámica periodística tan extendida en nuestra tierra de evitar las cuestiones problemáticas a los dirigentes del Partido Popular, en menor medida, aunque también, cuando se trata del PRC, para cebarse cuando enfrente está un dirigente socialista. Igual es un problema de fondo y toda la culpa no es de la parte que pregunta, pero sería bueno resolverlo cuanto antes.

No quería escribir del lío del PP y al final… A lo que iba. Este fin de semana he llegado a la conclusión de que todavía hay esperanza para esta ciudad. El viernes tuve una distendida y extensa charla con una mujer muy comprometida con la cultura y, sobre todo, con el fomento de la lectura. Coincidencia de planteamientos, quejas y deseos para el futuro más próximo; sintiéndonos con la necesidad de hacer cosas para que, al menos, no sea por nosotros si nunca pasa nada en Santander. El sábado me levanté temprano en busca de los periódicos, algo de pan y un par de croissants, y saludé la llegada al barrio de Toni Barros, un emprendedor de aquí —retornado de Alemania— que ha abierto un local de diseño —precioso, tenéis que verlo— para vender, entre otras dulces cosas, brownies, tiramisú, arroz con leche, croissants y café Nespresso. Y todo eso al lado de Regma —justo enfrente del Limonar de Soano—, porque si uno opta por el océano azul qué importa lo cerca o lejos que esté la competencia. 

En algo más de diez minutos de obligada charla de presentación, compartimos las penas de la ciudad —las habituales—, me habló de alegrías como la música en la draga —no pude evitar sonreir y decirle que fue cosa mía— y coincidimos en lo olvidado que está el Museo de Bellas Artes que, si hubiera un mínimo de voluntad, debería servir de dinamizador de un entorno muy castigado. Larga vida a Toni Barros —espectaculares croissants franceses— y a todas aquellas personas emprendedoras y decididas que apuestan por dar un poco de aliento a esta ciudad llamada Santander. Con gente así hay esperanza.




No me acuerdo ni de mi cumpleaños

16 04 2008

En fin, resulta que mirando en el histórico del blog me he dado cuenta que el pasado 13 de abril hizo un año desde que puse en marcha Adicto a las palabras. Y ni lo he celebrado. ¡Menudo desastre que soy! El primer post, muy breve, se tituló Salgo del armario y decía:

Después de administrar y colaborar en varios blogs, de manera anónima, me decido a salir del armario y poner mi nombre y apellidos en la cada vez más poblada blogosfera, con la intención de decir lo que pienso (o no) y de poner alguna que otra palabra en el ciberespacio…

Visto con perspectiva no parece una declaracion de intenciones demasiado elaborada, aunque sí considero que he cumplido parte de los objetivos. Lo cierto es que los números dan vértigo: 182 posts, 590 comentarios y 46.100 vistas totales. Dejando los datos a un lado, estoy encantado de tener este blog y poder contar en la red todo lo que se me pasa por la cabeza. Aunque lo que más me alucina es la cantidad de gente diferente y diversa que se asoma por aquí para mirar o comentar cosas.

¡Gracias de corazón!




Summer cornudo

16 04 2008

Leo que nuestro ilustre ayuntamiento va a destinar dos millones de euros para los toros de este año. Resulta cuanto menos extraño que haya dos millones para toros y no lo haya para otras cosas que parecen algo más urgentes, pero Narciso es así, y al que le lleve la contraria le suelta, rápidamente, a Arasti, Recio, un par de asociaciones de vecinos compradas a golpe de talón con varios ceros y al repugnante e inframental gratuito. Hace unos días leí, en otro periódico distinto, que ese mismo ayuntamiento iba a destinar cincuenta mil euros para el Summer Festival (que no está en el apartado de cosas urgentes pero sí en el de las importantes).

En el mismo periódico en que aparecía esa noticia del Summer, el redactor —otrora firme defensor de la cultura alternativa en Cantabria— disculpaba, con argumentos de cebolleta de veinte céntimos, al ayuntamiento por la pobre aportación, y es que no vaya a ser —pensé yo— que en dicho periódico acaben haciendo periodismo de investigación de verdad —dejando los rumores y el cotilleo para los programas del corazón— y tengan que investigar, entre otras muchas cosas urgentes e importantes, por qué el ayuntamiento de Santander deja morir o, directamente, mata todo lo que huela a cultura diferente al monumento a la quesera, las marzas, los pianos de Paloma osea, o las romerías de barrio.

Lo que no se puede negar es que lo tienen claro: los toros dos millones de euros y el Summer cincuenta mil. Ya sabemos cuáles son las prioridades. Pero que no vengan luego con el cuento —que ya ha excedido el límite de la broma de mal gusto—, porque ponerle los cuernos al Summer, y a otras tantas cosas…, es ponérselos a miles de jóvenes que en esta ciudad esperan —quizá ya ni eso— algo más que monumentos a la quesera y jardines con flores de colores que, aunque lo pretendan, no logran tapar el gris dominante.